Cuando encargas una web, alguien decide dónde va a vivir. Casi nunca es el dueño del negocio, y la decisión aparece después: en la cuenta mensual, en una caída un sábado o el día en que quieres cambiar de agencia. Aquí explicamos las tres opciones habituales, cuándo alcanza con un plan gratuito y qué preguntar antes de firmar.
Primero, qué es "alojar" una web
Una web son archivos (textos, imágenes, código) que un computador encendido las 24 horas entrega a quien escribe tu dominio. Ese computador es el servidor; "hosting" es el servicio de prestarte espacio en él. Lo que cambia entre opciones es quién lo administra, con quién lo compartes y qué puede ejecutar.
Las tres opciones, sin tecnicismos
1. Hosting compartido
La forma clásica: una empresa reparte un servidor grande entre cientos de clientes. Recibes un panel, una base de datos y la posibilidad de instalar sistemas como WordPress, que recomienda que el servidor tenga PHP 8.3 o superior, MySQL 8.0 o MariaDB 10.11 o superior y soporte HTTPS, según sus requisitos oficiales.
La contra: compartes recursos con vecinos que no conoces. Si uno recibe mucho tráfico o tiene un problema de seguridad, tu sitio puede ponerse lento, y el proveedor decide qué puedes instalar.
2. Cloudflare Pages (y servicios parecidos)
Cloudflare Pages publica sitios estáticos desde un repositorio de código: cada vez que la agencia sube un cambio, el sitio se reconstruye y se publica en la red de Cloudflare. Está disponible en todos los planes, incluido el gratuito, según la documentación oficial de Cloudflare Pages. Vercel o Netlify funcionan con una lógica similar.
El plan gratis tiene límites claros y publicados: 500 construcciones al mes, hasta 20.000 archivos por sitio y 25 MiB como tamaño máximo por archivo, según la página de límites de Cloudflare Pages. Una web corporativa de 5 a 30 páginas queda muy lejos de agotarlos. En esa misma documentación Cloudflare indica que su plataforma principal para proyectos nuevos es Workers; para una web informativa da lo mismo cuál use tu agencia, siempre que el código quede en un repositorio al que tú tengas acceso.
3. Nube propia (servidor virtual o VPS)
Arriendas una máquina virtual completa. Nadie más vive en ella, instalas lo que necesites (base de datos, sistema con usuarios, procesos nocturnos) y tú o tu proveedor son responsables de actualizarla, respaldarla y vigilarla. Más control, más trabajo.
Cuándo basta con un plan gratuito
Si tu web es informativa (quién eres, qué haces, cómo contactarte) y los formularios van a un servicio externo o a WhatsApp, un sitio estático en Cloudflare Pages o similar cubre el caso completo. No hay base de datos que respaldar ni panel que actualizar. Así construimos la mayoría de los sitios de nuestro servicio de desarrollo web: carga rápido, no hay plugins que se desactualicen y el alojamiento puede costar cero.
Cuándo necesitas servidor propio o un hosting con base de datos
El cambio llega cuando el sitio tiene que recordar cosas: una tienda online con stock y pedidos, un sistema de reservas, un panel con contraseña para tu equipo. Eso requiere un servidor que ejecute código y guarde datos. WooCommerce, por ejemplo, pide PHP 8.3 o superior, MySQL 8.0 o MariaDB 10.6 o superior y un límite de memoria de WordPress de al menos 256 MB, según sus requisitos de servidor. Un plan gratuito de sitios estáticos no está hecho para eso.
Si tu sistema ya corre en un servidor viejo o en un hosting que se quedó chico y quieres moverlo a una nube propia, el proceso tiene pasos definidos: inventariar lo que corre, respaldar la base de datos, probar en la máquina nueva antes de apuntar el dominio y dejar un plan de vuelta atrás; acá lo explican paso a paso. No cortes el servidor antiguo hasta que el nuevo lleve varios días funcionando bien.
Qué preguntar al proveedor antes de contratar
- ¿Quién es dueño de la cuenta? El dominio .CL se inscribe a nombre de un titular, y la reglamentación de NIC Chile establece que el contacto administrativo actúa como representante del titular para todos los efectos. Si el titular es tu agencia y no tu empresa, el día que cambies de proveedor dependes de su buena voluntad. Pide que dominio y cuenta de hosting queden a nombre de tu empresa, con la agencia como colaborador.
- ¿Cómo y cuándo se hacen los respaldos? Con qué frecuencia, dónde se guardan y cómo se restaura uno. En un sitio estático el repositorio es el respaldo; en una tienda, los respaldos son lo único que te separa de perder los pedidos.
- ¿Quién gestiona el certificado HTTPS? El candado del navegador depende de un certificado que vence. Los de Let's Encrypt son gratuitos y duran 90 días, y la propia organización recomienda renovarlos cada 60, según su documentación. Confirma que en tu plataforma se renueve solo.
- ¿Cómo me voy? Pide por escrito que te entregarán código, base de datos y accesos si terminas el contrato. Una respuesta vaga aquí dice más que cualquier promesa.
Resumen práctico
| Tu caso | Opción que suele servir | Lo que debes exigir |
|---|---|---|
| Web informativa, contacto por formulario o WhatsApp | Sitio estático en Cloudflare Pages o similar | Repositorio y cuenta a tu nombre |
| Blog o catálogo con WordPress, sin ventas | Hosting compartido serio o sitio estático generado | Respaldos y actualizaciones acordadas |
| Tienda con stock y pagos, sistema con usuarios | Hosting con base de datos o nube propia | Respaldos diarios probados, HTTPS automático, plan de salida |
No hay una opción correcta para todos; hay la que corresponde a lo que tu web hace hoy y hará en un año. La pregunta que casi siempre lo resuelve: ¿tu sitio necesita guardar datos de alguien? Si la respuesta es no, parte simple.
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